En este lugar y por el siglo 17 se desarrolló importante actividad agropecuaria, ganadera y de producción de vinos, dada su estratégica ubicación cercana al Camino Real que unía el Virreinato con el Alto Perú y que también sirvió de alojamiento para importantes hombres de nuestra historia, hoy constituído en un museo con colecciones de gran valor.
Muy cercano a ella está la Casa de Caroya, asentamiento jesuítico del siglo 17, luego sede de una fábrica de armas blan
cas y finalmente, asentamiento de la colonia friuliana que dió origen a la hoy pujante Colonia Caroya, famosa por sus bodegas, salames y centro de la gastronomía regional.
Saliendo hacia Capilla del Monte por ruta nacional 38 y recorriendo luego un camino regional que pasa por las Cuevas de Ongamira llegaremos a la Estancia Santa Catalina, centro cultural y económico de la región, terminada de construir a mediados del siglo 18, situada dentro de un predio que pertenece a la familia Diaz quienes todavía hoy habitan la región.
Probablemente sea esta última la estancia jesuítica que detenta el mejor estado de conservación de todas las de la provincia.
Hacia el norte y recorriendo por ruta 38 hasta La Higuera, pasando por Cruz del Eje y luego desviando por camino regional o, como alternativa, saliendo directamente desde La Falda por camino regional hacia el oeste llegamos a la Estancia la Candelaria, centro de desarrollo de la Orden Religiosa, con iglesia, habitaciones, talleres que dieron lugar a una intensa tarea de evangelización y de producción agropecuaria.
Hacia el sur por ruta 38, y luego por Autopista Carlos Paz y ruta provincial llegamos a Alta Gracia; en plena ciudad encontramos a la otrora Estancia Alta Gracia, que constituye hoy la iglesia parroquial de la ciudad, y el museo nacional Virrey Liniers, quien fuera uno de sus dueños. Toda la infraestructura creada en su momento para la producción agropecuaria, textil, venta de mulas.